lunes, 1 de junio de 2026

La maestra que ocultó en Brasil al nazi Josef Mengele.

 

La maestra que ocultó en Brasil al nazi Josef Mengele... y recibió por ello un dineral del Mosad


Liselotte Bossert encubrió al 'Ángel de la Muerte' de Auschwitz y logró 45.000 euros de los servicios secretos israelíes por someterse al polígrafo. Lo cuenta un libro de la periodista brasileña Betina Anton

Betina Anton tenía solo seis años, pero lo recuerda perfectamente, como si fuera ayer. Una mañana llegó al colegio alemán en São Paulo donde estudiaba y su maestra, la encantadora señorita Liselotte, ya no estaba allí. “Yo era solo una niña y no sabía nada de los nazis ni de la II Guerra Mundial. Pero sentí con mucha fuerza que algo muy malo había ocurrido en relación con mi profesora, algo terrible”, nos cuenta Anton. No le faltaba razón. Josef Mengele, el médico nazi conocido por sus brutales experimentos durante el Holocausto, el conocido como Ángel de la muerte que seleccionaba en Auschwitz a quienes podían vivir y quienes acababan en la cámara de gas, había contado con el apoyo de su maestra durante buena parte del tiempo que permaneció oculto en Brasil. Tras la II Guerra Mundial, Mengele estuvo escondido en ese país al menos 18 de los 34 años que en total pasó en clandestinidad. Los últimos diez, bajo la protección de Liselotte y su marido. Tan cercano era Mengele al matrimonio que sus hijos llamaban a ese criminal de guerra “tío Peter”. Todo acabó un soleado día de 1979, cuando Mengele murió de un ataque al corazón mientras nadaba durante unas plácidas vacaciones en la muy turística localidad de Bertioga. Tenía 67 años. Para entonces vivía con una identidad falsa, Wolfgang Gerhard, la misma que se empleó para enterrarlo de manera rápida y silenciosa.

Liselotte se ocupó de todo el papeleo relacionado con el sepelio. Y durante seis años, no pasó nada. Siguió adelante con su rutina: dando clases a niños en el colegio alemán en São Paulo, disfrutando de su marido y de sus hijos. Hasta una mañana en junio de 1985 en que se descubrió el pastel. Cuando Anton llegó ese día al colegio, se enteró de que Liselotte había dejado de ser su profesora y otra maestra la había reemplazado. Se había ido sin despedirse, a mitad de curso.

Al final, Liselotte fue acusada de un solo crimen: falsedad de documentos de enterramiento. El juicio fue largo, muy largo, no concluyó hasta 1997. La maestra fue condenada a dos años de prisión, pero para entonces el crimen había prescrito, por lo que no pasó ni un solo día en la cárcel. Más de 30 años después de que la señorita Liselotte se viera obligada a dejar de manera precipitada el colegio alemán en São Paulo, Betina Anton empezó a investigar. Periodista desde hace más de dos décadas, editora de noticias internacionales en Globo TV (el canal más grande de América Latina) y con un máster en Historia Internacional por la London School of Economics and Political Science, Anton quería saber más sobre la historia de Mengele en Brasil, de la que solo había un par de libros en portugués. El resultado de su investigación es Tras la pista de Mengele, un vibrante ensayo que ahora publica en España Plataforma Editorial y en el que la periodista analiza cómo una red nazi dio refugio en Brasil al Ángel de la muerte.

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