Dalí sobre Dior: "Debería ser el cuadro más caro del
mundo"
El modisto fue uno de los primeros galeristas de un joven
Salvador en París. El Castillo de Púbol explora la poco conocida relación entre
ambos en la exposición 'De arte y moda'
Dalí quería enterrar a Gala con un Dior rojo. Era uno de sus
vestidos preferidos. De ambos. Al final su cuerpo se cubrió con una sencilla
mortaja blanca y reposa en la cripta bajo el Castillo de Púbol, el edificio en
ruinas que Dalí compró en un pequeño pueblo del Ampurdán y que restauró (a la
manera surrealista) para Gala, el castillo que ella sólo aceptó bajo una
condición: Dalí sólo podría visitarla con una invitación por escrito. Era uno
de sus juegos de amor cortés.

Púbol era la morada de Gala. Allí guardaba su colección de
libros rusos y sus espléndidos vestidos. Al final de su vida formó un armario de
alta costura digno de museo. Y ahora salen a la luz algunos de esos vestidos:
tres modelos de Dior. Un Dior que compartía con Dalí. En Púbol resucita un
peculiar ménage à trois: Gala Dalí Dior. De arte y de moda, una exquisita
exposición centrada en la relación a tres bandas de los Dalí y el modisto; una
relación que se remonta al París de los años 30, cuando Dior aún no era Dior ni
Dalí aún era Dalí. Por aquel entonces, Christian Dior regentaba junto a su
socio Pierre Colle una pequeña galería de arte. Y expuso varias veces a un
joven corolas», así lo definió Dior. Por supuesto, Gala fue una
adalid de ese New Look. Y mientras Dior rompía los esquemas de la moda, Dalí
pintaba Leda atómica e inventaba la mística nuclear (una exaltación de Gala en
el espacio-suspendido). Dos transformaciones de la mujer: una desde la moda y
otra desde el arte.