domingo, 30 de agosto de 2026

Gala y Dalí, amores y odios en el verano más célebre de los surrealistas

 

Un día de verano de...

Gala y Dalí, amores y odios en el verano más célebre de los surrealistas

La visita de los Eluard, los Magritte y Buñuel al pintor en agosto de 1929 fue un auténtico terremoto emocional que marcó a fuego la vida de todos los implicados

Carlos Sala


¿Cuánto duran los amores de verano? Algunos, pocos, pero otros, toda la vida. ¿Cuánto duran los odios de verano? Según un proverbio ovambo, ni siquiera la muerte los calma, permanecen en el tiempo hasta que lo engullen todo. Así de intensa fue la primera semana de agosto en los escarpados caminos que van entre Cadaqués y Portlligat, cuando Dalí ve a Gala por primera vez. Desde entonces se convierte en su único centro, una obsesión ciega que arrasará con todo lo demás.

Estamos en los calurosos primeros días de agosto y llegan a Cadaqués el galerista Camille Goemans con su pareja, Yvonne Bernard, así como el pintor René Magritte y su mujer, Georgette. Las parejas se instalan en un piso alquilado cercano al domicilio de Dalí. Poco después llegará el poeta Paul Eluard con su mujer, Gala, y su hija de once años, Cécile. Éstos se hospedarán en el hotel Miramar, hoy llamado La Residencia. Todos quedarán en una la playa des Llané, en Port Lligat, junto al domicilio familiar de los Dalí. Ese será el momento en que el pintor verá por primera vez a Gala, en bañador, y su obsesión se encenderá para siempre.

¿Qué hará el grupo esos días de agosto? Lo mismo que haría cualquier grupo de amigos, tomarán el sol en las pequeñas calas de los alrededores, se bañarán en las aguas cálidas del Mediterráneo y se harán bromas unos a otros. Por la tarde pasearán por el pueblo, beberán, comerán y discutirán con pasión sobre los temas del momento: Freud, los sueños, el futuro del movimiento surrealista o sus propias creaciones. En realidad, Dalí, si no está presente Gala y puede cortejarla, prefiere centrarse en su trabajo, enfrascado en la realización del cuadro 'El juego lúgubre', donde recopila sus obsesiones de infancia como un saltamontes, un burro podrido y otros animales cubiertos de excrementos.

Según cuenta el historiador Ian Gibson en 'La desaforada vida de Salvador Dalí' (Anagrama), Dalí estaba muy nervioso los días previos a la llegada de la comitiva porque ya conocía a Gala de fotos y no podía esperar a conocerla. Eluard solía llevar fotografías de Gala desnuda en su cartera y es más que probable que enseñase alguna en París a un impresionable Dalí. Una vez sabe que Gala vendrá a Cadaqués, el pintor decide montar una especial puesta en escena para impresionarla. Las primeras impresiones son importantes. Así que rocía su cuerpo con una mezcla de cola de pescado, aceite y perfumes cuyo hedor tumbará a todo el mundo, pero que Gala no tendrá muy en cuenta. Porque las primeras impresiones no son tan importantes, después de todo.

Lo cierto es que Dalí parece hechizado. El hecho de tener a Gala ahora en carne y hueso es superior a sus fuerzas y algo hace 'clic' en la imaginación del pintor surrealista. A partir de entonces sólo existirá Gala. Todo lo demás desaparecerá. Después de aquel primer encuentro en la playa, abandonará sus experimentos olfativos e intentará llamar la atención de la mujer de Eluard de múltiples formas. Al principio, sin éxito, pero en la cabeza de Dalí no hay alternativas, no existe una vida que no lo lleve a los brazos de aquella mujer y el cortejo evolucionará hasta que Gala caiga en una misma obsesión.

 

«Dalí cambió de la noche a la mañana. No hablaba más que de Gala... Una transformación total»

Lo más extraordinario del tema es que, hasta entonces, Dalí no tiene relaciones con mujeres y sus amigos y conocidos le tienen por un joven de 25 años asexual y displicente. Eluard y Gala mantienen una relación abierta desde hace tiempo y no existe un ataque de celos por parte del poeta, aunque sí que crecerá en su interior cierto resentimiento cuando vea que ha de marcharse de vuelta a París, pero que su mujer decide quedarse en Cadaqués con Dalí. Los surrealistas son muy modernos y amorales, hasta que les tocan su amor propio, como todos. A principios de septiembre él se marcha. No tardarán mucho en divorciarse.

Pero esta historia tiene una segunda parte. Tal y como recuerda el periodista Víctor Fernández, el experto en Lorca y Dalí, al grupo se le unirá Luis Buñuel. Después del éxito de 'El perro andaluz', el cineasta viene a ver a su amigo para que le ayude con su siguiente proyecto, 'La edad de oro'. Sin embargo, ante su sorpresa, Dalí ha cambiado. No es el mismo joven ambicioso y con talento que quiere poner patas arriba el mundo del arte. Ahora no le importa nada del cine, ni el surrealismo. Lo único que hace es hablar de Gala.

Surrealismo y pasión desbordada


Buñuel intentará hablar con Dalí, pero le será imposible y la frustración crecerá y crecerá en un grupo cada vez con más grietas. El momento llegará a un punto sin retorno cuando Buñuel, en una de las comidas del grupo, explota y salta sobre Gala. Todos han bebido de más y la todavía mujer de Paul Eluard deja en evidencia a Buñel delante de los demás. El orgullo aragonés del cineasta no lo puede soportar: la empujará al suelo y la agarrará del cuello, tal y como confesó en 'El último suspiro' (Booket). Dalí, de rodillas, le ruega que pare. La situación llega a tal extremo que la hija de Gala, Cécile, se marchará corriendo asustada. El cineasta, al ver esto, suelta a la mujer, que consigue coger aire y apartarse, abrazándose al pintor. La amistad entre Buñuel y Dalí estará rota para siempre.

Cuando llegue septiembre, Eluard abandonará Cadaqués con su hija y Gala comenzará una relación con el pintor que no se romperá hasta su muerte 53 años después. Amores, egoísmos, celos, represión, odios, traiciones, el surrealismo sólo exacerba las emociones humanas, pero no ofrece nada diferente y pronto caerá en la mercantilización y el olvido. Y todo empezó y acabó en ese agosto de 1929.

jueves, 27 de agosto de 2026

Se cumplen 450 años de la muerte de Tiziano, el pintor de reyes y Papas

 

Se cumplen 450 años de la muerte de Tiziano, el pintor de reyes y Papas


 

Italia conmemora a uno de sus grandes pintores y maestro del Renacimiento

El mundo italiano del arte y la cultura recuerda este jueves los 450 años de la muerte de Tiziano Vecellio (1488-1576), considerado uno de los grandes maestros del Renacimiento y una de las figuras fundamentales de la escuela veneciana.

La efeméride vuelve a poner el foco sobre la extensa trayectoria de un pintor que desempeñó un papel decisivo en la evolución artística del siglo XVI.

Su localidad natal, Pieve di Cadore, en la región septentrional del Véneto, ha aprovechado la conmemoración para recuperar especialmente una vertiente de su producción: su condición de precursor del paisaje moderno.

Lo hace a través de la exposición Tiziano e il Paesaggio, que permanecerá abierta hasta el próximo 18 de octubre y reúne obras como El bautismo de Cristo y San Juan Bautista.

Buena parte de las actividades organizadas con motivo de este aniversario se concentran precisamente en esta zona vinculada a los orígenes del artista.

El programa incluye propuestas diversas, desde degustaciones gastronómicas hasta lecturas escénicas, además de un concierto previsto como clausura de la jornada conmemorativa.

Tiziano murió el 27 de agosto de 1576. El pintor más solicitado de la Serenísima República, la antigua ciudad-estado veneciana, falleció en su taller mientras Venecia sufría los efectos de una devastadora epidemia de peste.

Las estrictas medidas sanitarias establecidas entonces obligaban a enterrar a las víctimas de la plaga en fosas comunes. Sin embargo, la enorme consideración de la que gozaba el artista permitió que recibiera un trato excepcional.

Sus exequias se celebraron en la basílica de San Marcos y fue enterrado en Santa María Gloriosa dei Frari, donde continúa encontrándose su monumental sepulcro.

La extraordinaria longevidad de Tiziano favoreció una carrera artística especialmente prolongada. Ese extenso recorrido profesional le permitió ocupar una posición protagonista en la revolución pictórica del siglo XVI y asistir al paso desde el esplendor renacentista hasta la aparición de nuevas corrientes artísticas.

La historiografía ha considerado a Tiziano «el mayor colorista de todos los tiempos». A lo largo de su trayectoria realizó más de doscientos cuadros y cultivó géneros muy diferentes.

Su producción abarcó desde los retratos y las escenas mitológicas hasta la representación de la figura femenina y la pintura de temática sacra.

Su fama superó pronto los límites de Venecia y terminó convirtiéndolo en uno de los retratistas preferidos de príncipes y papas.

Su relación fue particularmente estrecha con la Casa de Austria, para la que retrató tanto a Carlos V como a su hijo Felipe II. De este modo, sus pinturas contribuyeron a configurar la iconografía de poder de ambos soberanos.

 


Una de las muestras más representativas de esa faceta es Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, fechada en 1548 y conservada en el Museo del Prado de Madrid. El lienzo estableció una nueva imagen del monarca, presentado simultáneamente como héroe militar y símbolo de autoridad absoluta.

También forman parte de las colecciones del museo madrileño otras obras destacadas del pintor relacionadas con los Habsburgo, como Carlos V con un perro, de 1533, y Felipe II con armadura, realizado en 1551.

Con Felipe II, además, Tiziano ejerció como una suerte de «pintor de corte no presencial». El artista se negó a abandonar Venecia y, desde allí, remitió a España retratos y obras religiosas, además de su conocida serie de «poesías», compuesta por lienzos de temática mitológica inspirados en Las metamorfosis de Ovidio.

Su relación fue particularmente estrecha con la Casa de Austria, para la que retrató tanto a Carlos V como a su hijo Felipe II. De este modo, sus pinturas contribuyeron a configurar la iconografía de poder de ambos soberanos.

Una de las muestras más representativas de esa faceta es Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, fechada en 1548 y conservada en el Museo del Prado de Madrid. El lienzo estableció una nueva imagen del monarca, presentado simultáneamente como héroe militar y símbolo de autoridad absoluta.

Durante los últimos 25 años de su vida, cuando ya era octogenario, Tiziano llevó su pintura hacia una técnica que rompía con los planteamientos anteriores. Las pinceladas se hicieron más sueltas, los empastes adquirieron mayor grosor y los contornos aparecieron cada vez más desdibujados.

Aquella forma de pintar no siempre fue comprendida por quienes la contemplaron en su época. Sus contemporáneos llegaron a calificar esos trabajos de «descuidados».

Con el paso del tiempo, sin embargo, la historiografía acabaría denominando aquella etapa «impresionismo mágico», reconociendo así la singularidad de una técnica desarrollada en la fase final de su producción.Entre las creaciones correspondientes a sus últimos años sobresalen la Piedad, actualmente conservada en las Gallerie dell'Accademia de Venecia, y el Martirio de san Lorenzo.

La influencia de Tiziano se extendió mucho más allá de su propia generación. Su obra dejó huella en contemporáneos como Tintoretto, el Veronés (Paolo Veronese) y El Greco.

Posteriormente, su manera de entender la pintura también ejerció una notable influencia sobre grandes maestros del Barroco, entre ellos Peter Paul Rubens, Diego Velázquez y Anthony van Dyck.

 

Las grandes casas de subastas libran una batalla por un lote de obras de arte de 60 millones de dólares

 

Las grandes casas de subastas libran una batalla por un lote de obras de arte de 60 millones de dólares


 

La muerte del coleccionista Herbert Lust ha puesto a disposición de las casas de subastas una pequeña pero relevante porción de su inmensa colección de obras de arte

Sesenta millones de dólares es el valor del lote de obras de arte perteneciente a la colección de Herbert Lust que se están disputando las dos casas de subastas más prestigiosas del mundo: Christie’s y Sotheby’s.

En una información difundida por la revista ARTnews, se señala que el otoño en Nueva York vivirá una de las batallas del sector más importantes, por la disputa de la colección privada del magnate y coleccionista Herbert Lust, fallecido el pasado mes de mayo a los 99 años.

Lo cierto es que este tesoro artístico no son, en realdad, más que las migajas de la enorme colección atesorada por Lust, ya que la mayor parte de sus obras de arte las donó a diferentes museos antes de su muerte.

Pese a ello, lo que queda es un jugoso lote de 300 obras de arte que, como se ha dicho, se ha tasado en 60 millones de dólares


Lo más interesante del lote es que, pese a que la mayor parte de esas 300 piezas son obras menores, hay unas 10 que son obras maestras. Incluso se ha filtrado que hay una gran escultura del escultor Alberto Giacometti, además de obras de Hans Bellmer, Mary Bauermeister, Robert Indiana y Frank Stella.

La disputa entre Christie’s y Sotheby’s por los restos de la colección Lust es tan fuerte que, señala ARTnews, podría llegar un momento en el que se frustre la compra y ambas casas de subastas se queden sin el lote.

Herbert Lust, definido en ocasiones como excéntrico, en otras como genial, fue un exitoso banquero e inversor que revolucionó el mundo del coleccionismo del arte y del mecenazgo tanto en Estados Unidos como en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

En su afán por acumular obras de arte, su colección alcanzó miles de obras de algunos de los nombres más importantes de la pintura y la escultura contemporánea.

 Miguel Pérez Pichel

Miguel Pérez Pichel