Se cumplen
450 años de la muerte de Tiziano, el pintor de reyes y Papas
Italia conmemora a uno de sus grandes pintores y maestro del
Renacimiento
El mundo italiano del arte y la cultura recuerda este jueves
los 450 años de la muerte de Tiziano Vecellio (1488-1576), considerado uno de
los grandes maestros del Renacimiento y una de las figuras fundamentales de la
escuela veneciana.
La efeméride vuelve a poner el foco sobre la extensa
trayectoria de un pintor que desempeñó un papel decisivo en la evolución
artística del siglo XVI.
Su localidad natal, Pieve di Cadore, en la región
septentrional del Véneto, ha aprovechado la conmemoración para recuperar
especialmente una vertiente de su producción: su condición de precursor del
paisaje moderno.
Lo hace a través de la exposición Tiziano e il Paesaggio,
que permanecerá abierta hasta el próximo 18 de octubre y reúne obras como El
bautismo de Cristo y San Juan Bautista.
Buena parte de las actividades organizadas con motivo de
este aniversario se concentran precisamente en esta zona vinculada a los
orígenes del artista.
El programa incluye propuestas diversas, desde degustaciones
gastronómicas hasta lecturas escénicas, además de un concierto previsto como
clausura de la jornada conmemorativa.
Tiziano murió el 27 de agosto de 1576. El pintor más
solicitado de la Serenísima República, la antigua ciudad-estado veneciana,
falleció en su taller mientras Venecia sufría los efectos de una devastadora
epidemia de peste.
Las estrictas medidas sanitarias establecidas entonces
obligaban a enterrar a las víctimas de la plaga en fosas comunes. Sin embargo,
la enorme consideración de la que gozaba el artista permitió que recibiera un
trato excepcional.
Sus exequias se celebraron en la basílica de San Marcos y
fue enterrado en Santa María Gloriosa dei Frari, donde continúa encontrándose
su monumental sepulcro.
La extraordinaria longevidad de Tiziano favoreció una
carrera artística especialmente prolongada. Ese extenso recorrido profesional
le permitió ocupar una posición protagonista en la revolución pictórica del
siglo XVI y asistir al paso desde el esplendor renacentista hasta la aparición
de nuevas corrientes artísticas.
La historiografía ha considerado a Tiziano «el mayor
colorista de todos los tiempos». A lo largo de su trayectoria realizó más de
doscientos cuadros y cultivó géneros muy diferentes.
Su producción abarcó desde los retratos y las escenas
mitológicas hasta la representación de la figura femenina y la pintura de
temática sacra.
Su fama superó pronto los límites de Venecia y terminó
convirtiéndolo en uno de los retratistas preferidos de príncipes y papas.
Su relación fue particularmente estrecha con la Casa de
Austria, para la que retrató tanto a Carlos V como a su hijo Felipe II. De este
modo, sus pinturas contribuyeron a configurar la iconografía de poder de ambos
soberanos.
Una de las muestras más representativas de esa faceta es
Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, fechada en 1548 y conservada en
el Museo del Prado de Madrid. El lienzo estableció una nueva imagen del
monarca, presentado simultáneamente como héroe militar y símbolo de autoridad
absoluta.
También forman parte de las colecciones del museo madrileño
otras obras destacadas del pintor relacionadas con los Habsburgo, como Carlos V
con un perro, de 1533, y Felipe II con armadura, realizado en 1551.
Con Felipe II, además, Tiziano ejerció como una suerte de
«pintor de corte no presencial». El artista se negó a abandonar Venecia y,
desde allí, remitió a España retratos y obras religiosas, además de su conocida
serie de «poesías», compuesta por lienzos de temática mitológica inspirados en
Las metamorfosis de Ovidio.
Su relación fue particularmente estrecha con la Casa de
Austria, para la que retrató tanto a Carlos V como a su hijo Felipe II. De este
modo, sus pinturas contribuyeron a configurar la iconografía de poder de ambos
soberanos.
Una de las muestras más representativas de esa faceta es
Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, fechada en 1548 y conservada en
el Museo del Prado de Madrid. El lienzo estableció una nueva imagen del
monarca, presentado simultáneamente como héroe militar y símbolo de autoridad
absoluta.
Durante los últimos 25 años de su vida, cuando ya era
octogenario, Tiziano llevó su pintura hacia una técnica que rompía con los
planteamientos anteriores. Las pinceladas se hicieron más sueltas, los empastes
adquirieron mayor grosor y los contornos aparecieron cada vez más desdibujados.
Aquella forma de pintar no siempre fue comprendida por
quienes la contemplaron en su época. Sus contemporáneos llegaron a calificar esos
trabajos de «descuidados».
Con el paso del tiempo, sin embargo, la historiografía
acabaría denominando aquella etapa «impresionismo mágico», reconociendo así la
singularidad de una técnica desarrollada en la fase final de su producción.Entre
las creaciones correspondientes a sus últimos años sobresalen la Piedad,
actualmente conservada en las Gallerie dell'Accademia de Venecia, y el Martirio
de san Lorenzo.
La influencia de Tiziano se extendió mucho más allá de su
propia generación. Su obra dejó huella en contemporáneos como Tintoretto, el
Veronés (Paolo Veronese) y El Greco.
Posteriormente, su manera de entender la pintura también
ejerció una notable influencia sobre grandes maestros del Barroco, entre ellos
Peter Paul Rubens, Diego Velázquez y Anthony van Dyck.