ARTE PRIVADO, galeria de arte. Anuncia la apertura de su temporada para el mes de abril.
Continuara siempre con su linea de trabajo, de tantos años, y evaluando, principalmente las ferias que debera presentarse.
En el plano artistico, abarcara, todas las disciplinas y ademas ha convocado a artistas del medio local.
ARTE PRIVADO, tambien continua asesorando a distintos artistas, a fines de evitarles los errores a que son sometidos, por otros colegas que solo expresan fantasias.
La aparicion de gran cantidad de Ferias y los denominados espacios culturales, van degradando, al artista
Como asi tambien, la presencia no grata, de exposiciones que carecen de total sentido artistico y mucho menos sin posibilidades dentro del mercado del arte.
domingo, 13 de marzo de 2016
viernes, 11 de marzo de 2016
Italia ajusta cuentas con el fascismo
El Gobierno da luz verde a un centro de estudios en el
pueblo natal de Mussolini y el Parlamento desclasifica más de 13.000 documentos
sobre las masacres de los años 40
Desde la caída del fascismo, todos los alcaldes de
Predappio, el pequeño pueblo de Emilia-Romagna donde en 1883 nació Benito
Mussolini, han sido de izquierdas, o socialistas o comunistas, pero todos ellos
han gobernado sin sobresaltos desde un despacho situado en el antiguo
dormitorio del dictador. El regidor actual, Giorgio Frassineti, del Partido
Democrático (PD), recurre a la anécdota para ilustrar que, al menos aquí, una
localidad de 6.500 habitantes, un 4% de paro y un 10% de inmigrantes sin
problemas de integración, el pasado y el presente conviven de forma apacible.
Una paz que solo se altera tres veces al año, cuando miles de
ultranacionalistas nostálgicos con sus estrafalarios disfraces aprovechan el
aniversario del nacimiento, la muerte y la marcha sobre Roma del Duce para
visitar su cripta con el brazo en alto. “Y yo no estoy dispuesto”, dice al
alcalde Frassineti, “a seguir dejando que Mussolini sea el patrimonio exclusivo
de esos exaltados neofascistas o de los cuatro negociantes que venden porras,
camisetas o estatuillas con la efigie del dictador. Se trata de algo mucho más
serio, trágico, y tenemos la obligación de entenderlo”.
UN PROYECTO PARA RESCATAR LA MEMORIA
El centro de estudios sobre el fascismo se instalará en la
antigua Casa del Fascio y tiene un prespuesto superior a los cinco millones de
euros. Su apertura no está prevista antes de 2019.
El ayuntamiento de Predappio, gobernado por el Partido
Democrático, ha logrado implicar en el proyecto al Gobierno de Matteo Renzi y a
un buen número de expertos universitarios italianos y europeos.
Más de 50.000 nostálgicos del fascismo dejan cada año sus
mensajes en la cripta de Mussolini. El Gobierno pretende arrebatar a los
neofacistas el patrimonio de la figura histórica del Duce.
Explíquese, alcalde.
—Suelo decir, medio en broma y medio en serio, que yo quiero
Mussolini para mí. No podemos fingir que Mussolini no ha existido y no podemos
imaginar que el fascismo haya sido una enfermedad que ha golpeado un cuerpo
sano. El fascismo tuvo un enorme consenso popular. El fascismo fue todo y el
contrario de todo. Si queremos entender bien qué cosa es Italia y aprender de
los propios errores, debemos aceptar a Mussolini. No podemos pensar que fue una
broma, algo de lo que nos podemos reír o ridiculizar. Hay que hacer en
Predappio un centro de documentación y de estudio sobre el fascismo que sea
útil tanto al país como a Europa.
así, por esas paradojas que suceden en Italia, un alcalde de
centro izquierda y un jefe del Gobierno también del PD —aunque Matteo Renzi no
es de izquierdas ni de derechas sino todo lo contrario— se han aliado para
resucitar, con el apoyo de una larga lista de expertos y un buen número de
universidades del país, la figura histórica del dictador. En los últimos días,
un subsecretario y varios técnicos del Gobierno de Italia han visitado
Predappio y se han comprometido a aportar de las arcas públicas 4,5 de los más
de 5 millones de euros que, tirando por lo bajo, costará rehabilitar la antigua
Casa del Fascio, situada frente al ayuntamiento —donde vivió la familia
Mussolini— y a dos pasos de la casa donde nació el dictador, cuyos padres —un
herrero y una maestra socialistas— bautizaron con tres nombres de pila. Benito,
por el revolucionario mexicano Juárez, Amilcare, por el anarquista italiano
Cipriani, y Andrea, por Costa, uno de los fundadores del socialismo italiano.
“Desde 1922 a 1943, durante todo el periodo fascista”, explica el alcalde
Frassineti tras localizar en su manojo de llaves las de la casa donde tuvo su
cuna el dictador, “Predappio se convirtió en el lugar desde donde se propagó el
mito del hombre nuevo, un lugar de peregrinaje para miles de italianos. En esta
escalera se fotografió media Italia”.
El peregrinaje continúa. En el cementerio de Predappio, la
cripta de Mussolini es visitada a diario por simples curiosos o furibundos
nostálgicos. En el libro de firmas se registran cada año unos 50.000 mensajes
glosando su figura. El pasado sábado, Giaco y Fiore, dos ultras del club de
baloncesto de Bolonia, se mostraban de acuerdo con el proyecto. “Porque
Mussolini”, explicaban al unísono, “no debe ser visto solo como un monstruo,
porque también hizo muchas cosas buenas, pero los libros de historia, sobre
todo en Italia, son muy parciales”. Aunque el centro de estudios sobre el fascismo
—cuya apertura nunca sería antes del 2019— ya ha sido bendecido por el alcalde
y por el primer ministro, ambos del PD, algunos sectores de la izquierda ven
con preocupación que el centro de estudios pueda ser confundido con un museo
para mayor gloria de Mussolini y el fascismo. Los paisanos de Mussolini, salvo
excepciones, no muestran ninguna preocupación al respecto. Prefieren ver el
lado pragmático del asunto —“esto se llenará de turistas”, dice el sastre
Frassineti—, y luego seguir votando a un socialista o a un comunista para que
gobierne el pueblo desde el dormitorio del dictador.
La tragedia del «Titanic español», el vapor que se llevó al fondo del mar a 452 personas
En la madrugada del 5 de marzo de 1916 el vapor Príncipe de
Asturias se fue a pique cerca de la costa de Brasil tras chocar contra un
arrecife. Perecieron más de 400 personas
El navío era uno de los más caros de España. Estaba valorado
en diez millones de pesetas – A
«La Reina y yo, profundamente conmovidos al conocer la
triste noticia del naufragio, compartimos de corazón el dolor por la pérdida de
tantas y tan preciosas vidas. Le ruego transmita a las familias de las víctimas
la expresión de nuestro pésame más sincero». Estas fueron las palabras que, el
8 de marzo de 1916, dirigió Alfonso XIII -entonces rey de España- a Antonio
Martínez Pinillos, propietario de la naviera a las órdenes de la que navegaba
uno de los vapores más avanzados de la época, el Príncipe de Asturias. Un buque
que ha pasado a la historia con el triste sobrenombre de «Titanic español»
debido a que se fue a pique en la madrugada del 5 de ese mismo mes cerca del
puerto de Santos (en la costa de Brasil) mientras transportaba hasta América a
593 almas.
Antonio Salazar, primer oficial del buque-
Su tragedia y la de las aproximadamente 400 personas que
murieron en su interior cayó, sin embargo, en el olvido. Y todo, debido a la
turbulenta época que atravesaba por entonces España. «Estábamos en plena
Primera Guerra Mundial y, poco antes, se habían hundido el Lusitania y el
Titanic en circunstancias mucho más dramáticas», explica a ABC Jorge Díaz, autor
de «Tengo en mi todos los sueños del mundo» (Plaza & Janés, 2016), una
novela histórica cuyo telón de fondo es este naufragio. La obra, concretamente,
usa como hilo conductor las vivencias de varios personajes (desde un soldado,
hasta mujer despechada) que verán como sus vidas se acaban entrelazando gracias
al Príncipe de Asturias. Todo ello, aderezado con el estilo único que le da al
escritor haber sido uno de los guionistas y creadores de «Hospital Central».
«De mi experiencia en televisión utilizo el orden estructural, el protagonismo
coral y la facilidad para los diálogos», señala a este periódico.
Un barco de ensueño
Como explicó ABC -que informó del suceso hace un siglo-, el
Príncipe de Asturias fue botado el 30 de abril de 1914 en Glasgow (Reino Unido).
Su tamaño era considerable para la época, aunque no llegaba a alcanzar al
Titanic. Y es que, mientras que el «Buque de los sueños» tenía 882 pies de
eslora y 92 de manga, este vapor sumaba respectivamente 477 y 58. «Tenía
hermosísimos y lujosos salones de música y de fumar, con una bien surtida
biblioteca, camarotes de lujo compuestos de salas, dormitorios, cuarto de baño,
tocador... El viaje en uno de estos camarotes desde cualquier punto de España
hasta Buenos Aires costaba 3.000 pesetas más impuestos», afirmaba este diario
días después de la tragedia. En palabras de Díaz, contaba además con una
tecnología bastante avanzada para la época mediante la que se pretendía evitar
un desastre como el de su predecesor.
El 19 de febrero de 1916, el Príncipe de Asturias salió del
puerto de Barcelona y, apenas unos días después, ya se encontraba a la altura
de la costa de Santos (Brasil) cargado con 405 pasajeros y 188 tripulantes. El
capitán José Lotina Abrisqueta -a su mando- tenía previsto llegar a puerto el 4
de marzo, pero el temporal se lo impidió. Por ello, prefirió esperar una
jornada más. Al final, se decidió a entrar al muelle en la madrugada del día 5,
a las 3 de la mañana. A esa hora la situación no podía ser peor debido a las
lluvias, a la niebla y a la baja visibilidad, pero el veterano marino confiaba
en su pericia. Para su desgracia, esta no pudo salvar al vapor del desastre y,
aproximadamente a las 4 de la mañana, los oficiales se percataron de que se
dirigían hacia un arrecife ubicado en punta Pirabura que no habían visto antes.
Era imposible evitar la tragedia. Aunque Lotina ordenó (como hizo Edward Smith
en el Titanic) ir «atrás toda», el impacto fue letal y alcanzó al vapor de
costado.
En menos de cinco minutos el Príncipe de Asturias se hundió.
De nada valió que algunos buques como el brasileño Vega o el español Patricio
Satrústegui trataran de socorrerle. Murieron, según señaló ABC el 8 de marzo,
unas 452 personas. Muchas de ellas, hervidas vivas en el agua de las calderas
cuando estas estallaron y otras tantas ahogadas. Fue, en definitiva, uno de las
tragedias marítimas más grandes de España.
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