jueves, 30 de enero de 2025

Ramón Masats, ya clásico

 

Foto  Colectania le dedica una retrospectiva

Está empeñado en que el ruido no perturbe sus imágenes, decía Chema Conesa de Ramón Masats. Por eso la retrospectiva que ahora le brinda la Fundación Foto Colectania en Barcelona, a solo unos meses de su muerte, lleva por nombre “El fotógrafo silencioso”. Comisariada por Pepe Font de Mora, reúne 140 instantáneas, algunas pertenecientes a series bien conocidas, como Las Ramblas o Neutral Corner, y otras inéditas, entre ellas originales de su libro dedicado a los Sanfermines y varios trabajos tempranos.

 Nacido en Caldes de Montbui en 1931 y asentado en Madrid en 1957, Masats se convirtió en uno de los grandes de la cámara en España en los sesenta gracias a su instinto, su capacidad para mostrar rasgos de la sociedad y la cultura de posguerra conjugando la crítica y la ironía y también por su temperamento libre; ligado a movimientos renovadores como la Agrupación Fotográfica de Cataluña, La Palangana (germen de la posterior Escuela de Madrid) o AFAL, trabajó en sus comienzos para cabeceras que empezaban a dar importancia a este medio, como Gaceta Ilustrada, La Actualidad Española, Arriba o Ya, hasta que durante más de una década, la transcurrida entre 1965 y la llegada de la democracia, dejó a un lado la foto para centrarse en el cine y la televisión. Se desenvolvió en terrenos diversos, desde los documentales, como El que enseña; las series, como Conozca usted España y Raíces; y el largometraje Topical Spanish (1970). Aquel 1957, de todos modos, sería un año relevante: fue entonces cuando mostró su obra por primera vez, junto a Xavier Miserachs y Ricard Terré, en el marco de la Agrupación Fotográfica catalana, y aunque las críticas fueron frías cuando no desdeñosas, esa exhibición acabó constituyendo un hito para la modernización fotográfica en España.

De ese primer periodo podremos contemplar en Barcelona copias originales de época que prueban el afán de Masats por experimentar y su tendencia hacia contenidos cercanos al reportaje o la abstracción, que explicarían ese posterior camino. Ya en sus muy tempranas composiciones efectuadas en excursiones en torno a Barcelona es posible detectar su voluntad de encontrar belleza en los enclaves más sencillos y cotidianos, incluso en aquellos más teóricamente distantes de cualquier cualidad plástica: consideraba que, cuanto más humilde fuese su motivo, mejores resultados podría ofrecer su sublimación visual. Veremos en este arranque del recorrido una quincena de estupendos vintage que el catalán agrupó en la que fue su primera serie: Las Ramblas, su primera propuesta con unidad temática, compuesta por miradas sueltas, descubrimientos visuales; no era su fin documentar desde el realismo la calle más conocida de Barcelona (hay que subrayar que todos los negativos y copias que integran la muestra fueron revisados por el autor, de modo que sabemos -y es una circunstancia rara entre fotógrafos españoles- que fueron aprobados por él y que responden a sus criterios de selección). Cerca se exponen obras que formaron parte de la citada publicación Neutral Corner, que se acompañó con textos de Ignacio Aldecoa, duros y concisos unos y otros, y de aquellos Sanfermines, su primer fotolibro como tal, maquetado y seleccionadas las imágenes por el artista.


 
Podemos tenerlo por su proyecto más ambicioso hasta ese momento: sin documentarse previamente, quiso abordar un asunto acorralado por los tópicos y lo hizo acentuando la luz, la ironía, en tonalidades suaves y matizadas, coherentes con la fiesta. Más adelante seguiría regresando a Pamplona y fotografiando estas celebraciones desde distintas perspectivas, pero aquellas primeras imágenes, que eligió montar de manera dinámica y fresca, le abrieron las puertas de la capital.

A Masats también le debemos las fotografías que acompañan Viejas historias de Castilla la Vieja de Delibes, en su edición de Lumen de 1964. Las tomó allí donde el escritor se había inspirado, en Tierra de Campos, pero sin basarse en textos ni personajes concretos, sin ansiar la ilustración literal. De hecho, si Delibes acentúa la nostalgia y la ternura que le suscitan esos lugares, en el catalán no cabe melancolía ni bucolismo: se fija en la dureza del trabajo en el campo, el estancamiento social o las ancianas siempre enlutadas.

Ni Masats ni la mayor parte de los fotógrafos de su generación, aun topándose con la censura y ejerciendo tanto o más a menudo la autocensura, convirtieron su trabajo en herramienta de denuncia política; no fueron activistas, ello no implica que su producción carezca de lecturas sociales, en el caso de este autor, envasadas en un humor más o menos próximo a la sátira. Una ironía que no aplicó nunca, por otro lado, a la gente más sencilla.

No faltan en la Fundación imágenes tomadas de su serie en Arcos de la Frontera, los retratos de deportistas, artistas o actores que llevó a cabo para diversos medios de comunicación -a todo encargo le imponía su mirada- y esas escenas, muy divulgadas o no tanto, que prueban que, en el paso de las décadas, se convirtió Masats en uno de los cronistas de su tiempo que con más tino supieron alejarse de estereotipos, enlazar valor documental y estético, y acercarse, desinflando tópicos, a la gente corriente. Agudo observador, atendió tanto a la esfera laboral como a los momentos de ocio, a los entornos rurales y urbanos, a las costumbres tradicionales y ritos religiosos y al advenimiento de modos de vida más apegados al consumo.

El centro de su interés fueron, en todo caso, las historias humanas tanto si trabajaba en blanco y negro como, a partir de los ochenta, en color; este último le permitió acceder a nuevas posibilidades en la narración mediante la imagen, como podemos apreciar en sus libros editados en Lunwerg España diversa (1984), Desde el cielo. España (1989), Toro (1998) y La memoria construida (2002).

 Respetuoso con su disciplina (no caía en la manipulación) y con el público (nunca quiso ofender ni herir, más allá de su talante socarrón), huyó tanto de la solemnidad como de lo accesorio: deseaba condensar los rasgos que definían a los sujetos, alcanzar una imagen de síntesis.

 



 

lunes, 27 de enero de 2025

Los museos españoles presentan su programación para 2025


 España – El año 2025 traerá una oferta cultural diversa y arriesgada en los museos y centros de arte contemporáneo de España, con exposiciones que abordan desde la radicalidad en el arte hasta la memoria y la sostenibilidad.

 La Virreina Centre de la Imatge, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa y el Azkuna Zentroa han revelado sus programas, destacando propuestas interdisciplinarias y la revisión crítica de la historiografía del arte.

La Virreina Centre de la Imatge en Barcelona ha anunciado un programa centrado en la "radicalidad en el arte". Entre sus exposiciones destacan Poder Popular, sobre la cineasta cubana Sara Gómez; Auto penetración, que explora la experiencia teatral de Eugenio Barba y Odin Teatret; y una revisión de la historiografía catalana con muestras dedicadas a Carles Hac Mor, Ester Xargay y Manuel Sacristán. La temporada se inaugura el 8 de febrero con Michel Ragon, I després de Le Corbusier?, primera exposición dedicada al crítico de arte y arquitectura que planteó la lucha de clases en el urbanismo; y otra sobre la compositora, vocalista y performer Cathy Berberian, así como obras de artistas visuales como Paloma Polo, Isaías Griñolo y Álvaro Perdices. Además, se presentarán las fotografías del escultor Sergi Aguilar y una serie pictórica del cineasta Michelangelo Antonioni, junto a talleres impartidos por Claire Bishop y Kiko Amat, así como celebraciones en torno al centenario del nacimiento del filósofo Manuel Sacristán, uno de los introductores del marxismo en España.


 
Louise Bourgeois, "Celda (arco de histeria)", 1992-93. Acero, bronce, madera, hierro colado y tela

El CAAC y el C3A de Andalucía apuestan por 19 exposiciones que dialogan entre lo local y lo global. En el CAAC, Elaine Sturtevant tendrá una retrospectiva en su centenario, mientras que Claribel Calderius presentará Sensemayá. Cantos para matar la culebra en la Capilla de San Bruno. O tres artistas como Sandra Poulson, Amie Siegel y Kader Attia abordarán temas de identidad y colonialismo. La Capilla de Afuera acogerá la instalación inmersiva de Buhlebezwe Siwani, mientras que Celda de Louise Bourgeois se exhibirá en diálogo con la arquitectura del centro.

 En el C3A, Cristina Mejías abrirá la temporada con una muestra retrospectiva, seguida por Ana Segovia y su exploración  en el cine y el flamenco. Destacan también las instalaciones de Dionisio González y Cecilia Bengolea, junto a la obra de Christian Lagata sobre transformación social

.El Museo Guggenheim Bilbao presenta una ambiciosa programación para 2025 con exposiciones de artistas icónicos como Tarsila do Amaral, Helen Frankenthaler y Barbara Kruger. Destacan Obras maestras sobre papel de Budapest, con piezas de Da Vinci y Goya, y el ciclo In Situ, que incluirá instalaciones de Refik Anadol y Mark Leckey.

Cathy Berberian (1925-1983)

Además, "Artes de la Tierra" explorará el arte medioambiental con apoyo de Iberdrola. El museo apuesta por el cruce entre arte, tecnología y sostenibilidad, consolidándose como un referente en la escena artística internacional.

El Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa presentará un programa que fusiona artes visuales y vivas con poesía experimental. Exorcismes. Patrimoni i Performativitat reunirá a artistas que reinterpretan el legado de Joan Brossa con performances de Juana Dolores, Los Detectives y Oriol Sauleda. Además, se organizarán conferencias performativas y espectáculos como Mata’m psicosi y Weltschmerz (Títol provisional), junto con exposiciones de Joan Morey y Laura Moreno. La Escola Brossa ofrecerá cursos de creación poética e inteligencia artificial.

Por su parte, el Azkuna Zentroa de Bilbao inaugurará el 6 de febrero Escala 1:1 de Ixone Sádaba, una investigación fotográfica sobre la central nuclear de Lemoiz. En mayo, Chiharu Shiota presentará My House is Your House, una instalación inmersiva que explora memoria y ausencia. A finales de año, el museo dedicará una retrospectiva a Marisa González, artista bilbaína premiada con el Velázquez 2023, en colaboración con el Museo Reina Sofía.

 En coordenadas mediterráneas, TEA Tenerife Espacio de las Artes presentó su programación para 2025, destacando exposiciones dedicadas a los artistas canarios Néstor y Óscar Domínguez, así como la XVIII edición de Fotonoviembre. También se exhibirá Rebeldía y disciplina, que revisa la historia de colectivos artísticos en Canarias como la Escuela Luján Pérez, Gaceta de Arte, la Exposición Internacional de Escultura en la Calle, el Manifiesto de El Hierro, Espacio P. , entre otros; así mismo presentará una muestra por el 175 aniversario de la Real Academia Canaria de Bellas Artes. De su programa público, destaca el taller No-Todo: crítica y negatividad, impartido por el sociólogo Roberto Gil Hernández que abordará lo régimenes de verdad que gobiernan la realidad, y Onda Corta, coordinado por Narelys Hernández y Joel Peláez, programa centrado en la edición y publicación experimental de contenidos a través de una línea editorial de impresión risográfica y una plataforma radiofónica.

 Las programaciones de 2025 confirman la diversidad del panorama museográfico español, con propuestas que desafían los discursos hegemónicos y fomentan el diálogo entre disciplinas y geografías. Los museos se consolidan como espacios de reflexión crítica y experimentación artística, ofreciendo un año repleto de eventos que prometen desafiar los límites de la creación contemporánea.