martes, 2 de mayo de 2023

Leonardo da Vinci

 

Leonardo da Vinci: los últimos años del genio del Renacimiento

Los reyes franceses se convirtieron en fervientes admiradores y generosos mecenas de Leonardo, hasta el punto que acogieron bajo su protección al artista que murió, hace 500 años, en la corte gala

La muerte del genio

 Leonardo da Vinci murió el 2 de mayo de 1519 a los 67 años. Según el relato transmitido por Giorgio Vasari, el artista falleció en su cama en brazos del rey Francisco I, quien le profesaba una gran admiración y que fue su protector y mecenas en los últimos años de vida del florentino. La escena, una leyenda inventada por el biógrafo italiano, fue reproducida en 1818 por Ingres en este óleo. Petit Palais, París.


 

La Mona Lisa es, tal vez, el mayor icono mundial del arte. Leonardo comenzó el retrato de Lisa Gherardini hacia 1503 en Florencia, se lo llevó consigo en su traslado a Francia en 1516 y nunca dejó de trabajar en él. El rey Francisco I lo adquirió poco antes de la muerte del artista y lo incluyó en las colecciones reales. Museo del Louvre, París.

 


En la casa de campo de Cloux, hoy Clos Lucé, falleció el genio italiano a los 67 años de edad tras una larga enfermedad. Ocurrió el 2 de mayo de 1519. Su tumba está ubicada en la capilla de San Huberto, en el recinto del castillo de Amboise.

El genio renacentista Leonardo da Vinci produjo parte del arte más icónico del mundo, pero los relatos históricos muestran que luchó para completar sus obras y esa incapacidad para terminar sus proyectos pudo deberse a un trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Leonardo da Vinci tenía un coeficiente intelectual de 180, que lo posiciona entre las personas más inteligentes de la historia Sus estudios en áreas como la ingeniería son tan impresionantes e innovadores como su obra artística.

Leonardo era popular, sociable y estaba cómodo con todas sus excentricidades, y también con ser gay.

domingo, 30 de abril de 2023

Albania: de las miserias del comunismo a las expectativas frustradas del capitalismo

 

En el magnífico (y en algunos pasajes incómodo) 'Libres', Lea Ypi narra cómo vivió de adolescente desde el culto al dictador Enver Hoxha hasta la aparición de algo parecido a la democracia

 

Un túnel secreto antinuclear, en Tirana, de la época comunista, convertido en museo de víctimas del comunismo

 Se han escrito miles de libros sobre cómo los países comunistas hicieron la transición hacia la democracia liberal. Unos, escritos por economistas, explican las dificultades de privatizar la economía. Otros son de políticos, que cuentan cómo se pasa de una sociedad de partido único a una pluripartidista. Libre , de Lea Ypi, recién publicado en la editorial Anagrama, cuenta simplemente cómo vivió una adolescente, curiosa y confundida, el culto al dictador albanés Enver Hoxha, su muerte, la caída súbita del comunismo, la aparición de algo parecido a la democracia y una guerra civil. Es uno de los mejores libros del género. También uno incómodo.

 El padre de Ypi era un ingeniero forestal que vivía agobiado por el asma y la sensación de que el socialismo no estaba cumpliendo sus promesas de liberación; su madre era una profesora de matemáticas a la que de vez en cuando se le escapaban críticas veladas al régimen; la abuela, una mujer algo misteriosa que sabía francés y parecía venir de un mundo muy distinto al de la pobre y represiva Albania comunista. Los vecinos competían por tener una lata de Coca-Cola, pero no para bebérsela, sino para utilizarla como elemento decorativo en casa. Había que demostrar constantemente el compromiso con el partido y la adoración al líder, pero ni siquiera eso era suficiente: siempre había algo que podía delatarte ante los vecinos o la policía secreta como un reaccionario o un agente extranjero.

placeholder Portada de 'Libre', el libro de Lea Ypi sobre la Albania de Enver Hoxha, la caída del comunismo y lo que siguió.

Portada de 'Libre', el libro de Lea Ypi sobre la Albania de Enver Hoxha, la caída del comunismo y lo que siguió.

 Además, todo el mundo hablaba en clave. Y esta es una de las maravillas del libro de Ypi. Sus padres le decían que era una casualidad que el apellido de su familia fuera el mismo que el de un odiado político de la era reaccionaria previa a la revolución. Cuando un familiar desaparecía, le explicaban que era porque se había ido a estudiar a una universidad lejana. Le contaban que no había una foto de Hoxha en el salón de casa porque el marco que tenían era muy pobretón y habían encargado uno digno del líder, pero que aún no había llegado. A la Ypi adolescente todo eso le parecía raro, pero quería a su país, quería al socialismo y quería a sus padres, de modo que intentaba sobrellevarlo.