miércoles, 17 de junio de 2020

Vida y obra de Elmyr de Hory, el príncipe de los falsificadores de arte


En los años sesenta se instaló en Ibiza, isla que amó y donde se quitaría la vida
La leyenda afirma que le 'coló' un Picasso falso al propio Picasso
Podía replicar a la perfección obras de Matisse, Gauguin, Modigliano o Renoir

 
Elmyr de Hory, junto a alguna de sus indistinguibles falsificaciones
Javier Márquez Sánchez
Pocas películas contienen tantas preguntas como Fraude, el documental firmado en 1973 por Orson Welles, ese singular estafador y manipulador que consiguió crear el pánico en Estados Unidos con su retransmisión de un ataque extraterrestre a la Tierra en los días de oro de la radio. Un falsificador contando la historia de otro.
Así describe el periodista y escritor -acusado también de estafador- Clifford Irving la llegada de Elmyr de Hory a la isla de Ibiza, en el verano de 1961, dispuesto a vivir su década de gran esplendor:
"Llevaba un monóculo pendiente de una cadena de oro, sus jerséis siempre eran de Cachemira (...). Lucía reloj de pulsera de Cartier, y se sentaba al volante de un descapotable Corvette Sting Ray de color rojo. Era, así lo hizo saber, 'un coleccionista de obras de arte".
 
Picasso, Modigliani, Matisse, Renoir, Toulouse-Lautrec, Gauguin, Chagall... Elmyr era capaz de reproducir el estilo de cualquier artista y en cualquier de sus etapas, un talento que, por otro lado, provenía de su profundo amor por el arte.
Nacido en 1905 en Budapest, hijo de dos ricos aristócratas de origen judío, Elmyr se trasladó a París decidido a convertirse en pintor, y allí llegó a conocer a Matisse, Derain y Picasso. Aquella etapa, sin embargo, se truncaría con el estallido de la II Guerra Mundial, cuando llegó a sufrir la mayo de hierro de la Gestapo.
Durante un interrogatorio en Berlín, le rompieron una pierna y le enviaron a un hospital. Allí, un día, sin más, vio abierta la puerta de entrada, sin vigilancia alguna, y con su gracioso modo de andar se lanzó a cruzarla para escapar de allí, logrando ponerse a salvo en Budapest.
Concluida la guerra, Elmyr volvió a París y trató de ganarse la vida como pintor, aunque sin demasiado éxito. Practicaba imitando las obras de sus grandes maestros, o creando piezas originales con el estilo de uno u otro.
Un día, una amiga noble y multimillonaria, lady Campbell, se fijó en un Picasso que Elmyr había pintado como mero pasatiempo; quiso comprarlo, tomándolo por auténtico. Comenzaba así una de las carreras más polémicas y singulares del mundo del arte.
 
La colección de colecciones
 
Se presentaba como coleccionista o marchante. En ocasiones hablaba directamente con compradores potenciales (tanto privados como museos e instituciones)y otras recurría a intermediarios que en ningún caso sabían que él era el verdadero autor de las piezas.
 
Durante un tiempo se mantuvo fiel a Picasso, que siempre era una venta segura y cuantiosa, pero pronto comenzó a probar suerte con otros estilos, y las obras se vendían por igual.
Pasó de las penalidades de París a alojarse en los mejores hoteles de Europa, donde sus gustos refinados encontraban todo tipo de propuestas estilísticas para desarrollar un exclusivo estilo de vida.
También se dejó caer por Estados Unidos, donde se codeó con la flor y nata de la sociedad de la época y a todos les 'colocaba' sus falsificaciones, incluyendo a René d'Harnoncourt, por aquel entonces director del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En Estados Unidos encontró una clientela especialmente interesante en los grandes magnates del petróleo de Texas. Ansiosos por resultar sofisticados y dispuestos a pagar verdaderas fortunas por pinturas de grandes maestros, todos quedaban encantados con las obras que, en realidad, pintaba Elmyr.
A mediados de los cincuenta su colección personal incluía dibujos, acuarelas y pequeños óleos falsos de Matisse, Picasso, Derain, Bonnard, Degas, Modigliani o Renoir, entre otros.
Convertido ya en un coleccionista de arte destacado, aseguraba que no había museo de arte moderno o galería que no tuviese alguna de sus obras expuesta, la mayoría vendidas por correo por el propio Emyr.
Esas instituciones solían someter las obras durante varias semanas a un estudio detallado por parte de expertos, pero el resultado siempre era el mismo: las pinturas eran consideradas auténticas. En todo ese tiempo, sólo un par de dibujos fueron puestos en duda.
 
El falsificador más prolífico
A finales de los cincuenta Elmyr vivía en Florida, con una posición desahogada pero algo aburrido por el anodino ambiente local. El FBI pronto le 'animaría' a cambiar de aires.
Un coleccionista al que había vendido varias obras prestó sus dibujos para una exposición que tuvo que ser cancelada porque se descubrió que dos de ellos (el resto pasó la criba) no eran originales.
Aquel episodio puso fin a trece años de estancia de Elmyr en Estados Unidos, donde se había convertido en el falsificador más prolífico y de más éxito del siglo. Sus obras colgaban en las paredes de museos e instituciones, y había empleado tantos alias, moviéndose continuamente de un lado para otro, que nadie estaba en condiciones de asegurar la magnitud de su gran estafa artística.
 
Su primer destino tras dejar Florida fue México, pero no tardaría en cruzar el océano rumbo a una isla donde, le habían contado, se movía lo más exquisito de la jet set europea. Así fue como Elmyr de Hory descubrió Ibiza.
Y su llegada allí coincidió con el encuentro del falsificador con dos jóvenes, Legros y Lessard, que se convertirían rápidamente en sus socios. Elmyr estaba cansado de tratar con unos y otros, de vender su arte, y quería dedicarse, simplemente, a pintar y disfrutar de la vida, dando rienda suelta, ahora sin barreras, a su labrado hedonismo.
Así que llegó a un acuerdo con Legros y Lessard por el que ellos se encargarían de mover su trabajo. Y así fue como las firmas apócrifas de Elmyr comenzaron a venderse de Chicago y Nueva York a Suiza y Francia, pasando más adelante a extender su negociado a Río de Janeiro, Buenos Aires, Ciudad del Cabo, Johanesburgo o Tokio.
 
El 'picasso' que engañó a Picasso
 
La increíble historia de Elmyr de Hory y su enorme colección de falsificaciones ha dado lugar a varias películas, libros y exposiciones.
Cuenta la leyenda que Legros llegó a enviar uno de los 'picasso' de Elmyr al propio artista malagueño para que certificara su autenticidad. Éste, seguro de su autoría a simple vista pero receloso ante la duda razonable, preguntó: "¿Cuánto pagó el marchante por él?". Le dieron una cifra fabulosa, 100.000 dólares, a lo que Picasso respondió: "Bueno, si han pagado tanto, debe de ser auténtico".
 
Sin embargo, a pesar de las numerosas ventas, los ingresos de Elmyr comenzaron a descender drásticamente, y apenas recibía unos cientos de dólares al mes.
Sus propios socios explicarían años después de su muerte que ellos mismos se encargaban de escamotearle su parte de los ingresos aprovechándose de su carácter apocado para obligarle a seguir pintando. Consciente de la estratagema, ese carácter débil del estafador le impidió sin embargo imponerse a los dos jóvenes.
Los días de felicidad en España no duraron demasiado, pues entrada ya la década de los setenta Legros y Lessard terminaron peleándose, al tiempo que el trabajo de Elmyr se volvía cada vez menos brillante.
Tantos escándalos alrededor de su nombre llevaron a uno de sus clientes habituales, un magnate de Texas, a pedir asesoramiento sobre las pinturas que había ido comprando a lo largo de los años: 44 de las obras de su colección, todas vendidas por Elmyr, eran falsas.
Ley de Vagos y Maleantes
Alertadas las autoridades españoles sobre el personaje, se abrió una investigación, pero no había delito ni pruebas que llevasen a condenar al personaje en el país. Parece que las presiones diplomáticas estadounidenses sí que llevaron a que se le aplicara la Ley de Vagos y Maleantes, llegando a ser condenado a dos meses de cárcel por homosexualidad, convivencia con delincuentes y carecer de medios demostrables de subsistencia.
 
Con todo, Elmyr de Hory pudo vivir los últimos años de su vida en Ibiza en relativa tranquilidad.
Cuando saltó la polémica de la falsa biografía de Howard Huges firmada por Clifford Irving, la revista Life escogió un retrato del periodista firmado por Elmyr para ilustrar su portada bajo el titular El convicto del año.
Además, llegó a ver en vida una exposición en Madrid llena de piezas realizadas 'al estilo de' pero firmadas por primera vez por 'Elmyr'. De hecho, el falsificador se había vuelto tan célebre que se dio el caso de artistas que falsificaban sus originales.
El 11 de diciembre de 1976, poco después de recibir la noticia de que iba a ser extraditado a Estados Unidos para ser juzgado por falsificación, Elmyr De Hory prefirió quitarse la vida. De este modo, el mayor falsificador de arte de la historia nunca abandonaría su adorada isla de Ibiza.
Tres años antes, Orson Welles alentaría la inmortalidad de Elmyr al rodar la película documental Falso, un divertido ejercicio cinematográfico en el que se ponen en duda todas las certezas, relativizando la importancia de lo real frente a lo fingido.
¿Es más real el original o la copia? No sería posible imaginar un mejor legado para Elmyr de Hory.

ARTE PRIVADO, galeria de arte


lunes, 15 de junio de 2020

Un año y ocho meses de prisión a un galerista de Barcelona por apropiarse de la venta de dos obras de arte


La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena a un año y ocho meses de prisión impuesta a un galerista de Barcelona por dos delitos de apropiación indebida al considerar probado que se quedó con el dinero de la venta de un dibujo de Miró y un óleo de Oscar Domínguez que le había entregado en depósito el propietario legal de estas dos obras de arte.

Además, le impone que indemnice con 50.000 euros, más los intereses legales desde la fecha de la sentencia de instancia, o en su caso, mediante la adquisición y devolución del óleo 'Revólver y limón' de Óscar Domínguez a su propietario. Igualmente, le impone la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión de galerista o comercio de obras de arte durante el tiempo de la condena.
La Sala estima de forma parcial el recurso de casación interpuesto por la acusación particular, ejercida por el titular legítimo de las obras, y modifica la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que, además de la citada pena de prisión, impuso al condenado el pago de una indemnización de 22.000 euros o la adquisición y devolución del óleo de Oscar Domínguez a su propietario.

En cuanto a los perjuicios provocados por el segundo delito (dibujo de Miró), la sentencia recurrida acordó el pago por parte del condenado de la diferencia que se determine en ejecución de sentencia valorando las dos obras que entregó posteriormente, un original de GioPonti y una pieza de Nicola de María, en garantía del dibujo de Miró y 9.000 euros.

La estimación parcial del recurso supone el incremento de la indemnización (de 22.000 euros a 50.000 euros) por el óleo de Oscar Domínguez y la imposición de la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión de galerista o comercio de obras de arte durante el tiempo de condena.
Según los hechos probados, V.M.S.S. era titular de una galería de arte en Barcelona. Debido a la relación de confianza que tenía con el acusado, X.R.F. le entregó en depósito para su venta dos obras de arte: un dibujo de Miró sobre papel enmarcado de una mujer bailando, firmado por el autor, y otra obra de arte, un óleo sobre lienzo de Oscar Domínguez con el título 'Revólver y limón' del año 1949 y firmado por el autor.

En mayo de 2013, el acusado vendió, como si fuera su propietario, la obra 'Revólver y limón' por importe de 22.000 euros quedándose con todo el dinero. Posteriormente, hizo lo mismo con el dibujo de Miró, que vendió por 9.000 euros declarando expresamente ser propietario por justo y legítimo título.

En ningún momento, según los mismos hechos probados, informó de estas ventas a X.R.F. ni se las comunicó, y negó siempre haber vendido ambas obras y percibir importe alguno, hasta que en fecha 19 de enero de 2014 apareció en el periódico 'La vanguardia'un artículo de la galería Barbié de Barcelona haciendo referencia a una próxima exposición sobre bodegones. Entre las obras a la venta aparecía 'Revólver y limón' de Oscar Domínguez.
Por ese motivo, su propietario se puso en contacto con esta galería donde le confirmaron que habían adquirido la obra en mayo de 2013, un mes después de su entrega en depósito al acusado. Como reparación parcial del daño en 7 de febrero de 2014 entregó un original de GioPonti y una pieza de Nicola de María en garantía por el dibujo de Miró, obras de valor inferior al dibujo mismo.

En relación con el motivo del recurso relativo a que la obra de Óscar Domínguez estaba tasada en 60.000 euros y que la indemnización tendría que ser mayor, la Sala afirma que es cierto que en los hechos probados no se cuantifica el valor del cuadro dado en depósito para su venta, ya que solo se narra su venta a terceros.
Añade que no se puede aceptar el criterio de la sentencia recurrida que considera que el perjuicio es el valor (el precio) por el cual la obra se vendió por el autor del delito a un tercero, que inmediatamente la revendió a otro. Por el contrario -aclara la sentencia- el perjuicio será el valor de la tasación de la obra, que es el elemento más objetivo, una vez que su propietario no intervino, sobre lo defraudado al sujeto pasivo del delito, admitido incluso así por la Audiencia.

Y ese valor es, según la Sala, el de la tasación pericial que habla de un valor de entre 50.000 y 60.000 euros solo para el óleo de Óscar Domínguez. Así, concluye que la sentencia recurrida se da cuenta de que no puede mantenerse el criterio del valor de la venta que lleva a cabo el acusado, tras la comisión delictiva, que supone vender el cuadro por un precio vil.
Por ello considera que no puede mantenerse que el valor de los 22.000 euros lo fijó el mercado, pues fue el propio acusado quien así lo aceptó y convino, como podría haber aceptado una cantidad inferior. Por ello entiende que ese precio no puede servir para la correcta calificación del ilícito penal, máxime cuando resulta del dictamen pericial una diferencia tan ostensible.

La sentencia, con ponencia del magistrado Julián Sánchez Melgar, afirma que, como quiera que el Tribunal sentenciador señala que el precio pericial de tasación lo fue en una horquilla de entre los 50.000 y los 60.000 euros, se debe estimar, como cantidad más favorable al reo la de 50.000 euros, que completará el relato fáctico en la segunda sentencia que se tiene que dictar al efecto.
Sin embargo, la Sala concluye también que, desde la perspectiva del subtipo agravado, como dicha suma no supera, como argumenta el Ministerio Fiscal, los 50.000 euros, se está en el caso de no poder ser calificado el hecho criminal en el subtipo agravado definido en el art. 250.1.5º del Código Penal, tal y como reclamaba la acusación en su recurso.
Por tanto, afirma que, al no superarse el valor de la defraudación para la aplicación del subtipo agravado, el precio de tasación servirá para determinar el alcance de la responsabilidad civil puesto que el propietario de la obra resultó perjudicado en el valor de la peritación que es tanto como el valor de mercado de la obra.
Por otro lado, la Sala acuerda la imposición de una pena de inhabilitación especial al condenado tras admitir el motivo del recurso en que la acusación particular alegaba que el tribunal sentenciador no la acordó pese a que fue solicitada en tiempo y forma.

miércoles, 10 de junio de 2020

La Alhambra de Granada reabrirá el 17 de junio


La Alhambra de Granada reabrirá el 17 de junio
 
Es el conjunto monumental más visitado de España y uno de sus iconos turísticos
La Alhambra abrirá sus puertas a los visitantes el próximo 17 de junio tras permanecer cerrada al público desde el pasado 13 de marzo por la crisis del coronavirus. El recinto nazarí, considerado el monumento más visitado de España, ha anunciado su esperada apertura a través de las redes sociales, donde ha precisado que podrá volver a recibir turistas la semana que viene, el 17 de junio concretamente. «¡Te esperamos! #VuelvealaAlhambra, vuelve a #Granada», puede leerse en su cuenta de Twitter.
Se ha estado trabajando este tiempo en adecuar todos los espacios a las condiciones de seguridad e higiene necesarias para garantizar la seguridad de trabajadores y visitantes con el objetivo de reabrir cuanto antes.
Poco antes de que se conociera la fecha de apertura, el alcalde de Granada, Luis Salvador, decía ayer que la apertura de la Alhambra es algo fundamental para esta capital andaluza, con el matiz añadido de que, con los cambios incorporados en el sistema de adquisición de entradas, «quien venga a un hotel a dormir podrá tener sus entradas» para visitar el monumento.
Salvador ha señalado a preguntas de los periodistas que esta medida atiende una «demanda histórica» que existía en Granada para que las personas que visiten la Alhambra pernocten en la ciudad, lo que es importante «en este momento más que nunca«, ha recalcado, en alusión a las repercusiones económicas que la crisis sanitaria del coronavirus está teniendo en el sector del turismo.
 
La directora del Patronato la Alhambra de Granada y el Generalife, Rocío Díaz, agradeció el «trabajo importante» desarrollado en los últimos meses desde el Patronato de la Alhambra y la labor de todos sus trabajadores que, a lo largo de los últimos meses de cierre al público, han desempeñado laborales «esenciales y presenciales» en el monumento, que ha mantenido actividad interna y también teletrabajo.