martes, 8 de octubre de 2019

París reivindica la modernidad de Toulouse-Lautrec


 0Una enorme exposición en el Grand Palais muestra el vasto talento del pintor más allá de su labor como cartelista


‘En el circo Fernando’, obra de Toulouse-Lautrec expuesta en el Grand Palais de París (Grand Palais)




ÓSCAR CABALLERO, PARÍS.
Un gran despliegue: 200 obras, repartidas en 12 salas del Grand Palais, con una espectacular puesta en espacio. Y un título exacto: Toulouse-Lautrec, resueltamente moderno. Hasta el 27 de enero, y casi treinta años después de su última retrospectiva, Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (1864-1901), hijo del conde Alphonse y de la condesa Adèle, su prima hermana, noble y rico al nacer, alcohólico y sifilítico cuando muere con poco más de 36 años, emerge del tópico que lo encerró en su genialidad de cartelista, para exhibir la vastedad y variedad de su talento.
Stéphane Guégan (la Orangerie y Orsay) y Danièle Devynck (directora del museo Toulouse-Lautrec de Albi, la más importante colección del mundo), comisarios de la exposición, consiguieron préstamos de museos de América (uno de Brasil y diez de los Estados Unidos) y Europa (por España, el Thyssen-Bornemisza) y de los más importantes de Francia, incluido naturalmente el Toulouse-Lautrec de Albi, su ciudad natal. Una contribución excepcional: la de la BNF, Biblioteca Nacional de Francia, propietaria de toda la obra litografiada del artista. Si ya se conocía su condición de estajanovista porque a pesar de su temprana muerte y de haber destruido una buena cantidad de sus obras, Toulouse-Lautrec dejó 737 óleos, 275 acuarelas, 369 litografías y 5.000 dibujos, la exposición permite reconocer, a través de dibujos, retratos de pie, vitrales, ilustraciones pocas veces vistos, su talento de dibujante, de fotógrafo.



Carmen Gaudin' - Exposición Henri de Toulouse-Lautrec en el Grand Palais de París






Entre dos exposiciones universales de París, cuando el baile desenfadado y la vida nocturna revolucionan las costumbres, el artista noctámbulo es un pionero de la publicidad con su trabajo para Aristide Briand, el Moulin Rouge o Yvette Guibert. Y anticipa el futurismo con sus trucos pictóricos para traducir el movimiento y la velocidad.
Un gran despliegue: 200 obras, repartidas en 12 salas del Grand Palais, con una espectacular puesta en espacio. Y un título exacto: Toulouse-Lautrec, resueltamente moderno . Desde hoy y hasta el 27 de enero, y casi treinta años después de su última retrospectiva, Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (1864-1901), hijo del conde Alphonse y de la condesa Adèle, su prima hermana, noble y rico al nacer, alcohólico y sifilítico cuando muere con poco más de 36 años, emerge del tópico que lo encerró en su genialidad de cartelista, para exhibir la vastedad y variedad de su talento.


Entre dos exposiciones universales de París, cuando el baile desenfadado y la vida nocturna revolucionan las costumbres, el artista noctámbulo es un pionero de la publicidad con su trabajo para Aristide Briand, el Moulin Rouge o Yvette Guibert. Y anticipa el futurismo con sus trucos pictóricos para traducir el movimiento y la velocidad.
Un gran despliegue: 200 obras, repartidas en 12 salas del Grand Palais, con una espectacular puesta en espacio. Y un título exacto: Toulouse-Lautrec, resueltamente moderno . Desde hoy y hasta el 27 de enero, y casi treinta años después de su última retrospectiva, Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (1864-1901), hijo del conde Alphonse y de la condesa Adèle, su prima hermana, noble y rico al nacer, alcohólico y sifilítico cuando muere con poco más de 36 años, emerge del tópico que lo encerró en su genialidad de cartelista, para exhibir la vastedad y variedad de su talento.
Stéphane Guégan (la Orangerie y Orsay) y Danièle Devynck (directora del museo Toulouse-Lautrec de Albi, la más importante colección del mundo), comisarios de la exposición, consiguieron préstamos de museos de América (uno de Brasil y diez de los Estados Unidos) y Europa (por España, el Thyssen-Bornemisza) y de los más importantes de Francia, incluido naturalmente el Toulouse-Lautrec de Albi, su ciudad natal. Una contribución excepcional: la de la BNF, Biblioteca Nacional de Francia, propietaria de toda la obra litografiada del artista. Si ya se conocía su
condición de estajanovista porque a pesar de su temprana muerte y de haber destruido una buena cantidad de sus obras, Toulouse-Lautrec dejó 737 óleos, 275 acuarelas, 369 litografías y 5.000 dibujos, la exposición permite reconocer, a través de dibujos, retratos de pie, vitrales, ilustraciones pocas veces vistos, su talento de dibujante, de fotógrafo.
Entre dos exposiciones universales de París, cuando el baile desenfadado y la vida nocturna revolucionan las costumbres, el artista noctámbulo es un pionero de la publicidad con su trabajo para Aristide Briand, el Moulin Rouge o Yvette Guibert. Y anticipa el futurismo con sus trucos pictóricos para traducir el movimiento y la velocidad.
Guégan lo describe “cómplice de un mundo que él traduce con una fuerza única, y vuelve significativa la vida presente, sin juzgarla. Pero antes que relacionar su trazo con el de la caricatura, que pretende herir, humillar, hay que asociarlo a una manera muy francesa de realismo expresivo, brusco, curioso, directo, en la línea de Ingres, Manet y Degas, tres de sus referencias”.


Mesalina baja la escalera' - Exposición Henri de Toulouse-Lautrec en el Grand Palais de París (LACMA - The Los Angeles County M / photo © Museum Associates/LACMA)

Como ellos, además, “convierte a la fotografía en su aliada y más que ningún otro artista del momento –continúa Guégan– intercambia detalles prácticos con fotógrafos, aficionados y profesionales, y se apropia de los efectos de la fotografía en sus investigaciones sobre el movimiento”.


El del frenético french-can-can, por ejemplo, que captará como nadie. Ese baile, derivado de la Quadrille, era el principal atractivo de aquel Moulin Rouge en el que el pintor tenía su mesa reservada cada noche. El cabaret, fundado en 1889 –el año de la Exposición Universal que presenta la Torre Eiffel– por el catalán Joseph Oller y Charles Zidier, dueños ya del Olympia, representaba la modernidad. No en vano fue el primer edificio electrificado de París.

PIONERO
Anticipa el futurismo con sus trucos para traducir el movimiento y la velocidad
En 1891, Oller, un visionario, encarga un primer afiche a Toulouse-Lautrec, pintor y buen cliente, ya que a diferencia de sus colegas era rico. Con ese La Gouloue , porque la cabeza de cartel, y artista mejor pagada de París, era su modelo, el pintor abre un camino que otros, como Alphonse Mucha, seguirán.

En esa década 1890, que será la última de su vida, Toulouse-Lautrec es expuesto regularmente en Bruselas, Londres y París. Sus experimentos con la perspectiva, con los colores, intentan –y lo consiguen– transmitir esa revolución del movimiento, la época. Las bailarinas, el galope del caballo, la calesa que lo lleva por la Promenade des Anglais, de Niza, pero también el velocípedo, el automóvil y por supuesto el cinematógrafo (1895: primera proyección organizada por los Lumière, en París) le bastan para esbozar una mitología de la vida moderna.


'Estudio de desnudo' (Grand Palais)

A sus 17 años ya proclamaba su intención de “reflejar lo verídico, no lo ideal”. Y: “La pintura es una ficción, pero debe inscribirse en una experiencia vivida”. Fue fiel a sus banderas adolescentes. Por “antidealismo” pinta el brutal desnudo ( La Grosse Marie ) de su amante Suzanne Valadon. Como Van Gogh se considera “impresionista de pequeño bulevar”, algo así como impresionista de barrio. Y con el holandés expone en un espacio atípico, un restaurante de Montmartre.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
“La pintura es una ficción, pero debe inscribirse en una experiencia vivida”
Su otra divisa, “temas plebeyos y estilo fuerte”, impregna las doce salas del Grand Palais. Exhaustivo, el recorrido empieza con su apetito por la vida: “Todo le encanta”. Siguen “Un naturalismo de combate”; “Carmen, Jeanne, Suzanne”; “En torno a los XX” (el grupo de vanguardia de Bruselas, que lo expone); “A nivel humano”; “Placer Capital” (Paris la nuit); “Apoteosis de La Goulue”; “Con todas las letras” (su colaboración con La Revue Blanche , en 1893-94); “Dos guantes negros” (el símbolo de Yvette Guibert); “Femenino/Femenino”; “De prisa” y “¿Qué final?”.
En el catálogo, Nathalie Heinich subraya también que “la mujer independiente, autónoma y sexualizada, no excluida sin embargo de la vida social, modelo en el que vivimos aún hoy”, era una excepción a finales del XIX. Toulouse-Lautrec “pintó a esas mujeres, autónomas financieramente, y les dio sus letras de nobleza pictórica”.

viernes, 4 de octubre de 2019

II GUERRA MUNDIAL El subsuelo de Berlín, plagado de bombas de la II Guerra Mundial


Los aliados, junto con el Ejército Rojo, bombardearon la ciudad durante semanas
Nadie sabe cuanto tiempo se tardará en limpiar el terreno

XAVIER MAGRANER

Han pasado más de 74 años del final de la II Guerra Mundial, y se cree que, en la capital alemana, Berlín, podrían seguir habiendo un total de 4.600 bombas sin detonar. Cabe recordar que el Ejército Rojo, dirigido por Gueorgui Zhúkov, bombardeó a los nazis durante semanas.
El Ejército Rojo consiguió que Berlín se rindiera
Los artificieros de Berlín han ido detonando desde 1947 todas las bombas que han descubierto a su paso, y hasta ahora se ha logrado eliminar un total de 1.197. Al final de la contienda se creyó que se tardaría 10 años en limpiar el suelo berlinés, cálculos que han acabado siendo erróneos.

jueves, 3 de octubre de 2019

Obras falsas de Picasso, Kandinsky, Miró, Dalí y De Chirico, secuestradas en un museo de Sicilia


La Policía italiana ha retirado 26 de los 150 cuadros de una exposición visitada por miles de turistas en el municipio de Noto


Una de las obras falsas de Girogio de Chirico secuestradas, con el logo de los Carabineros – ABC
Ángel Gómez Fuentes

La exposición contaba con 150 cuadros presentados al público como «imperdibles obras de arte», pinturas de maestros que era necesario conocer. El escenario era ideal para la muestra: el Museo de Noto, ciudad siciliana de 24.000 habitantes, considerada la capital del barroco con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero la exposición, con maestros del siglo XX, representantes del furismo, el cubismo, la metafísica y el surrealismo, ha resultado ser un auténtico engaño. Se buscó un título llamativo, haciendo juego con el nombre del municipio: «"L" impossibile è Noto» (Lo imposible es conocido). Al final, el título resultó ser profético y pintoresco.
Se inuaguró el 11 de abril y estaba programada hasta el 10 de noviembre. Por el Museo de Noto han pasado miles de turistas, pagando 12 euros los adultos y 7 euros las entradas de precio reducido. El precio merecía la pena para ver obras de artistas nacionales e internacionales de máximo renombre. El proyecto contó con la presencia del conocido crítico italiano Vittorio Sgarbi, que sin imaginarse la posibilidad de tal engaño se prestó a dar una conferencia el pasado 21 de agosto en el Museo de Noto.
Una investigación, desencadenada por una advertencia de la Fundación Giorgio de Chirico, descubrió que cuatro de las telas de la exposición del Museo de Noto atribuidas al maestro de la pintura metafísica eran falsas. Un perito de la Fiscalía de Siracusa confirmó que los cuatro cuadros mostrados como obras maestras de De Chirico eran completamente falsos.
Los mismos expertos han planteados muy serias y fundadas dudas sobre la autenticidad de otras 26 telas, que fueron inmediatamente secuestradas. Estos cuadros llevan las firmas de Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí, Kandinsky, Klee, Max Jacob, Hnas Richter, Giacomo Balla, Carrá y De Chirico, entre otros. Las cuatro pinturas de Giorgio de Chirico habían sido prestadas a los organizadores de la exposición por una sociedad extranjera. Una persona está ya inscrita en el registro de los investigados acusada de falsificación de obras de arte.