domingo, 11 de marzo de 2018

Argentina rescata la polémica sobre la fortuna expoliada a los judíos que Evita escondía en un banco de Suiza



El misterioso viaje de Eva Perón y el tesoro de los nazis
Evita Perón y los nazis. Miles de judíos asesinados y expoliados. Un tesoro, un viaje misterioso, una fortuna escondida en un banco de Suiza. No falta un solo ingrediente para que triunfe la leyenda.



l general Perón y su esposa, Evita, tenían en los fondos de un banco de Suiza una considerable fortuna en joyas, cuadros y diversos objetos de valor. Provenía de familias ricas judías asesinadas en campos de concentración y había estado «a buen recaudo» en las mansiones de siete de las más adineradas familias de Europa. Tras la caída del régimen nazi estos objetos se habían convertido en una peligrosa prueba de cargo, por lo que estos ricos entre los ricos decidieron donárselos a Perón como premio al apoyo que había dado a los dirigentes nazis.
Aunque el tesoro estuviese bien protegido, nunca está de más supervisarlo de primera mano y comprobar que cada una de las piezas está donde debería estar. Para eso viajó Eva Perón a Suiza en 1947, en una misión internacional con una confusa finalidad oficial y envuelta en algún que otro incidente.
 EVA PERON... en SUIZA   



Esta es la teoría, a mitad de camino entre la leyenda urbana y la investigación periodística, que ha resucitado un libro en Argentina («El heredero del General. La desconocida historia de Mario Rotundo», de Miguel Prenz), y que, como siempre, ha traído la controversia.


Adolf Eichmann o Josef Mengele
El misterioso viaje de la segunda esposa de Perón está lleno de interrogantes, como lo están todos aquellos que sobrevolaron alrededor del patrimonio de los Perón. El primero de ellos es el propio Mario Rotundo, presidente de la fundación por la paz y la amistad de los pueblos, y a quien Juan Domingo Perón legó todos sus bienes. ¿Por qué lo hizo? Nadie ha conseguido hasta ahora aportar una respuesta convincente.


En alguna ocasión, Perón habló del «origen japonés y alemán» de los bienes que el gobierno argentino se había apropiado. Durante años las asociaciones judías han seguido la pista de este dinero, de procedencia judía, y han denunciado que el gobierno peronista ayudó a escapar y escondió en suelo argentino a algunos de los jerarcas más sanguinarios del nazismo, como Adolf Eichmann o Josef Mengele.


El botín nazi en Argentina
El preciado tesoro desaparecido de la Alemania perdedora estaba compuesto por infinidad de lingotes de oro en los que los nazis habían fundido las joyas y objetos que habían ido robando casa a casa, familia a familia, judío a judío. Había además cuadros, objetos preciosos y esculturas que habían ido catalogando y repartiendo.
 Una parte de ese botín pudo haber acabado en Argentina, como premio a tan entregado gobierno. La otra, en los fondos de un banco suizo.

La pista suiza de Eva Perón ya ha sido abordada anteriormente, entre otros por varios  reportajes de la televisión helvética  y por los medios de comunicación argentinos, aunque aún hay muchas incógnitas por resolver. Uno de los supervivientes del campo de concentración de Dachau, José Jakunovich, desveló al diario La Nación que «en el libro sobre el juicio de Nuremberg hay un documento importantísimo. Es una carta de un jerarca nazi a otro, escrita antes del fin de la guerra, y en la que le dice: "Perón tiene una amiga que nos va a ser de gran utilidad. Se llama Eva". Ella todavía no se había convertido en su esposa».







sábado, 10 de marzo de 2018

El Thyssen recurre al Supremo de EEUU en el caso de cuadro robado por los nazis



La Fundación Thyssen ha planteado un recurso ante el alto tribunal estadounidense para que analice el caso.Cambio de estrategia de la Fundación Thyssen y del Reino de España en el caso del cuadro robado por los nazis y en el que el Museo Thyssen de Madrid puede perder el cuadro Rue St. Honoré, après-midi, effet de pluie (Calle St. Honoré, a media tarde, efecto de lluvia) del pintor impresionista Camille Pissarro.La Fundación ha planteado un recurso al Tribunal Supremo de EEUU para que analice el caso después de que el pasado 5 de diciembre la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito Federal de EEUU desestimara su apelación contra la decisión de la Corte del pasado julio que obligaba al juez de Pasadena (California) que había zanjado que la obra pertenecía a la Fundación Thyssen a reabrir el caso y analizar si declaraba o no que la Fundación era conocedora del origen de la obra cuando la adquirió, la clave para establecer los derechos de propiedad.


Con este movimiento, la Fundación gana tiempo, ya que además solicita al Supremo que se pronuncie después de hacerlo en otro caso que afecta a China y en el que a su juicio también se dirime un asunto en el extranjero que afecta a leyes de EEUU.Eso sí, siempre que el Supremo estadounidense admita el recurso, cuando el Alto Tribunal sólo acepta cerca de 200 casos de las 8.000 solicitudes que se le plantean cada año. Los recurrentes tienen hasta el 6 de abril para oponerse a la admisión del recurso, sobre el que el Supremo se pronunciará en junio. Si fuera admitido, entonces deberán presentar alegaciones sobre el fondo del asunto.El origen de la disputa radica en la adquisición por parte de la Fundación Thyssen del cuadro. Dicha obra pertenecía en 1939 a Lilly Cassirer, quien se vio forzada a entregarla a los nazis por un insignificante precio. La pintura fue adquirida en 1976 por el Barón Thyssen, quien se lo vendió a la Fundación Thyssen en 1993. En el año 2000, los herederos de la familia Cassirer descubrieron que el cuadro se encontraba expuesto en el Museo Thyssen de Madrid, por lo que comenzó una batalla legal para recuperarlo. David Cassirer presentó una demanda ante el juez de Pasadena, su domicilio.
El juez determinó que la Fundación Thyssen (asesorada por Nixon Peabody) se había convertido en legítima propietaria por prescripción adquisitiva conforme al artículo 1955 del Código Civil español, que dispone que se "prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de seis años". Es decir, independientemente de cómo hubiese adquirido el cuadro, la Fundación se habría convertido en legítima propietaria por su posesión no interrumpida durante seis años.Entonces, la Comunidad Judía de Madrid y la Federación de Comunidades Judías de España, representadas por Bernardo M. Cremades, Jr. de B. Cremades & Asociados, se personaron en la apelación como terceros interesados para contribuir a la devolución a la familia Cassirer, representada por Boies Schiller. Alegaron que el juez había errado porque el artículo 1956 del Código Civil español dispone que "las cosas muebles hurtadas o robadas no podrán ser prescritas por los que las hurtaron o robaron, ni por los cómplices o encubridores". El término "encubridor" incluye la receptación, es decir, la recepción de bienes muebles a sabiendas de que son robados.
PrecedenteEsta decisión podría incluso sentar un precedente en EEUU en cuanto a la recuperación de obras de arte robadas. Precisamente el pasado noviembre, la Justicia francesa despojó de un cuadro de Pissarro a una pareja estadounidense y se lo devolvió a los descendientes de Simón Bauer, coleccionista judío al que los nazis robaron esa obra durante la Segunda Guerra mundial.Los damnificados fueron Bruce y Robbi Toll, una pareja estadounidense que en 1995 había adquirido 'La cosecha de guisantes' por 800.000 dólares en una subasta celebrada en la casa Christie's de Nueva York.