domingo, 14 de agosto de 2016

Tributo al padre de la fotografía



El Museo de la Ciencia de Londres presenta el trabajo de Fox Talbot, autor del primer fotolibro comercial y del proceso del negativo a la copia en positivo
En el otoño de 1833, William Henry Fox Talbot (1800-1877) disfrutaba de un viaje por Italia con su familia. A orillas del famoso lago Como, intentaba hacer varios bocetos de varios objetos que resultaban fallidos. Sin embargo, en su mente pensaba en conseguir imágenes de forma duradera sobre el papel y conseguir reproducciones.Lo consiguió y el resultado pudo verse cinco años más tarde, en el libro The Pencil of Nature, el que podría considerarse el primer fotolibro comercial, tal y como está pensado en la actualidad, cuando vive una fiebre de publicaciones. «Fox Talbot quería conseguir dinero, pero también contarnos una historia con sus ideas, mostrar la belleza y cómo se podía usar la fotografía», explica a La Voz Russell Roberts, uno de los comisarios de la exposición.Este polifacético británico no tuvo miedo de enseñar su proceso trabajo, de probar, de pensar en el futuro comercial de la fotografía y de hacernos partícipes de ese proceso. Pese a la importancia de su trabajo, tuvo que ser su madre la que impulsase su obra, gracias a sus contactos y para hacer frente a la timidez y la falta de agresividad de su hijo.Ese especie de labor de relaciones públicas de su madre queda palpable en los álbumes familiares presentados en la exposición. Si bien era un pasatiempo de lo más común en las familias victorianas de la época, servía a la madre de Fox Talbot para presentar a los miembros de su familia y sus viajes juntos, pero también para presumir de los logros de su hijo, explica Roberts.


Deseo de experimentarFox Talbot tenía formación universitaria y un gran número de intereses en las matemáticas, la filosofía, la traducción y los inventos de la época, como queda palpable en la exposición en Londres, que permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre. Su deseo de ampliar conocimientos y de experimentar lo llevó a colocar objetos como hojas y semillas sobre papel bañado en sales de plata, que luego exponía a la luz solar. Cuando obtuvo la impresión en negativo del objeto sobre papel, lejos de darse por satisfecho, siguió dándole vueltas en su cabeza a más posibilidades, hasta que finalmente consiguió pasarlo a positivo. «Las huellas que quedaron en el papel eran la melancolía para la vista», cuenta. Y en 1841, consiguió la gran aportación a la fotografía por la que será siempre recordado, la producción en serie frente a la copia única que había en aquel momento.Los próximos años los pasó tomando fotos de la arquitectura de Oxford, donde no faltan fachadas, peatones y calles, con puntos de vista pintorescos y casi inagotables. Deja rienda suelta a su interés en las matemáticas, con efectos ópticos y de luz mezclando arcos y cuadrados. También se inspira en el paisaje y la historia de Escocia, a través de la obra del poeta Walter Scott y su libro Waverley, de donde quiere reflejar las descripciones románticas del texto.
Sin embargo, en el Reino Unido de la época, Fox Talbot solo consiguió reconocimiento intelectual pero no el respaldo del gobierno o para su economía al nivel que tuvo Louis Daguerre en Francia, a quien se le ofreció una pensión vitalicia. De ahí que en la exposición haya hueco para incluir Les Coquillagues (1839), una de sus obras más longevas que sobreviven y que es expuesta por primera vez fuera de Francia.Greg Hobson, otro de los comisarios de la exposición, y conservador de fotografías en el National Media Museum, Fox Talbot no solo fue una de las figuras clave de la invención de la fotografía, sino que se anticipó a sus aplicaciones y utilidades, con una visión de su papel crítico en la modernidad. Para Hobson, «es una delicia poder examinar estas contribuciones significativas a través de las notables obras que cuenta la Colección Nacional de Fotografía», de la que Fox Talbot es parte desde 1930.Cuatro años más tarde, Matilda, nieta del pionero fotógrafo, organizó la primera exposición sobre los experimentos fotográficos de su abuelo en Lacock Abbey, coincidiendo con el primer centenario de su producción. Precisamente, algunos de esos negativos de la historia de la fotografía están ahora también en la muestra en Londres.
Innovación tecnológicaLa vida de Fox Talbot y su influencia en la historia de la fotografía van paralelas a las innovaciones tecnológicas de la época. Y así lo consiguen en la exposición, donde están también presentes sus herramientas y materiales, como los panfletos anunciando papel fotográfico y la imprenta a la que acudía en Reading, lo cual supone una oportunidad única, y posiblemente irrepetible, debido a la dificultad que implica su conservación y muestra al público sin que sufran.

Vangelis lanzará en septiembre "Rosetta", un disco dedicado al espacio



El nuevo trabajo del compositor griego se inspira en la sonda de la Agencia Espacial Europea
El teclista y compositor griego Vangelis, conocido por ser autor de las bandas sonoras de "Carros de fuego" y "Blade Runner", ha anunciado hoy el lanzamiento de "Rosetta", un disco dedicado al espacio, una de sus "grandes pasiones", que llegará a las tiendas el 23 de septiembre.
Este nuevo y "asombroso" trabajo se inspira, según la nota de prensa de la discográfica Decca Classics, en la Misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), un proyecto para hacer aterrizar una sonda en un cometa por primera vez en la historia.


lunes, 8 de agosto de 2016

Subastado el primer número del cómic de Superman por un millón de dólares



La edición data de 1938 y su precio era de diez centavos


Un ejemplar del primer número del cómic de Superman fechado en el año 1938 ha sido vendido en una audición de la casa Heritage Auctions por un precio de 956.000 dólares (862.691 euros), según ha informado la propia sala de subastas.
Este cómic, que en la portada refleja un precio de diez centavos, es uno de los 100 ejemplares existentes publicados con esta primera edición. De hecho, Certified Guaranty Co. otorgó un 5.5 sobre 10 a este ejemplar.
El precio estimado que la casa de subastas esperaba alcanzar rondaba los 750.000 dólares (676.797 euros). El ejemplar proviene de un coleccionista privado de la Coste Este americana que lo adquirió en 1990 por 26.000 dólares (23.462 euros), mientras que el comprador ha preferido mantenerse anónimo.