jueves, 2 de abril de 2026

La «ética» de la Bienal de Venecia

 


La «ética» de la Bienal de Venecia

 

Parece que en la Bienal el espectáculo se ha impuesto a la ética, así como la política a la guerra, dinámica que solo puede perpetuar más caos, violencia y falta de límites


 

Cada vez queda menos para la inauguración de la 61 Bienal de Venecia, que tendrá lugar el próximo 9 de mayo y se extenderá hasta el 22 de noviembre, y los distintos países participantes están realizando los últimos ajustes y anuncios. En concreto, España presentará el proyecto Los restos, del artista Oriol Vilanova, comisariado a su vez por Carles Guerra, el cual va a analizar los montajes expositivos de gran formato y la idea de atlas, de reunir el conocimiento global —si esto es posible—. De hecho, este tándem fue anunciado hace un año, lo que ha confirmado que la rigurosidad y antelación a la hora de seleccionar los proyectos, últimamente, ha sido fundamental en nuestro país.

 


No obstante, no todos los proyectos artísticos pueden —ni deben— valorarse por igual teniendo en cuenta la frágil, caótica y salvaje situación política que está atravesando el mundo. En estas últimas semanas la reaparición de Rusia en la Bienal ha generado un gran revuelo —impacto que no ha generado la participación, por ejemplo, de otros países como Estados Unidos o Israel—. Fue en la pasada edición cuando los artistas Kirill Savchenkov y Alexandra Sukhareva, junto con el comisario Raimundas Malašauskas, declararon que no había «espacio para el arte» dada la invasión de Ucrania, e igualmente declinaron su participación.

 


Como respuesta a la vuelta de Rusia, muchos ministros de Cultura han firmado un documento en el que alegan que es «inaceptable»

Desde ese momento, el pabellón de Rusia, que fue construido por Alexéi Shchusev en 1914, había estado inactivo, o había sido usado por otros países. Por ejemplo, para la 60 Bienal de 2024 Bolivia aprovechó la cesión del espacio para plantear la exhibición Qhip Nayra Uñtasis Sarnaqapxañani (Mirando al futuro-pasado, avanzamos), que se basaba en diferentes artistas indígenas. Sin embargo, Mikhail Shvydkoy, ministro de Cultura de Rusia, ha defendido recientemente esta nueva postura alegando que: «Me gustaría destacar que Rusia nunca abandonó la Bienal de Venecia. La presencia de nuestro pabellón significa la presencia de nuestro país en el espacio cultural de Venecia. Así,  puesto que no nos hemos ido a ninguna parte, no estamos ‘volviendo’. Simplemente estamos buscando nuevas formas de creatividad en las circunstancias actuales»

 

 

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